Los Toros
Miles de toros y novillos mueren en los ruedos cada año, sin contar a los “becerros” (toros menores de 3 años). Antes de su agónico final, estos animales tuvieron que pasar por otros tormentos: la traumatizante práctica de la “tienta” a los dos años de edad para probar su futura “valía” en el ruedo, el “marcado” a fuego con un hierro incandescente y la separación de sus familias.
La condición natural del toro como animal herbívoro, es la de huir, no de atacar. Sufre desde que es sacado de la dehesa y es transportado en cajones estrechos donde apenas se puede mover. En ese trayecto sufre tal estrés que pueden llegar a perder entre 40 y 50kg. Antes de salir al ruedo se les recortan en vivo los cuernos, les dan palizas en testículos y riñones con sacos de arena o palos, les untan los ojos con vaselina para disminuir su visión, les hacen cortes en las pezuñas, untándolas después con trementina, para que el ardor les impida estar quietos y deslucir la “faena” de los toreros.
Les introducen algodones en las narices para dificultar su respiración, les suministran laxantes para debilitarlos. En el momento de salir al ruedo se les clava la “divisa” para que salga disparado por el dolor. Posteriormente sale el “picador” montado a caballo que le clava la “puya”, que llega a horadar en el dorso del animal hasta 40cm. Después vienen las “banderillas” que se clavan en las mismas heridas de los puyazos. A cada movimiento del toro los arpones de acero cortante rebanan carne y tejidos.
El toro agónico busca con la mirada inútilmente la salida que le lleve al campo, bañado en sangre hasta las pezuñas, se enfrenta al “valiente” torero que después de marearle con la capa, procede a matar con la espada que le atraviesa pleura y pulmones.
El animal muge lastimeramente y poco a poco se va ahogando con la sangre de sus pulmones horadados. Pero todavía está vivo, entonces le pinchan con la “puntilla” entre las vértebras para tratar de seccionar la médula y paralizarle definitivamente.
La víctima cae aparentemente muerto, y en muchas ocasiones sigue consciente mientras se le cortan el rabo y las orejas.
Los caballos, también víctimas
Se eligen ejemplares viejos que mueren entres ó cuatro corridas a lo mucho. Es necesario drogarles y taparles los ojos para que salgan a la plaza, ya que el terror les haría salir corriendo. También se les arrancan las cuerdas vocales para que los relinchos de dolor y pánico no molesten al “respetable público”. Desde el año 1925 es obligatorio ponerles un peto, simulando que se les protege, pero en realidad es para que no se vean las heridas o las tripas que en ocasiones se le desparraman con las embestidas del toro.
Fiestas populares
En numerosos pueblos españoles se llevan a cabo festejos populares en los que se utilizan animales para su diversión, desde arrancar la cabeza a gallos vivos, apedrear gallos enterrados, tirar patos al mar y saltar encima de ellos, hasta las más numerosas que son en las que se utilizan toros.
Tordesilas: El toro de la Vega
El segundo martes de cada septiembre acosan y martirizan a un toro hasta la muerte, persiguiendole por las calles del pueblo hasta un descampado donde comenzarán a clavarle lanzas de mas de 30cm hasta su muerte.
Correbous
Esta definición incluye: toros ensogados, toros embolados, corridas marineras o exhibiciones de ganado vacuno. Vaquillas, becerros y toros son las víctimas.
Se les inflija daño físico o no, el final para estos animales no-humanos será la muerte. A menudo nos fijamos en si se les dan golpes, se les clavan cosas, en definitiva, si sufren algún tipo de maltrato, pero el problema radica una vez más en el especismo, discriminamos en función de la especie, ignorando los intereses del resto de los animales, intereses como vivir su propia vida en libertad, sin ser usados.
¿Malos tratos en los festejos populares?
Cuando se planeta el debate social sobre el uso de animales no humanos en las fiestas populares, suele plantearse la discusión de si su uso en las fiestas debe catalogarse como malos tratos hacia los animales, de modo que se entra en un debate sobre lo que cada uno/a considera como maltrato. Parece que lo importante es aclarar o determinar como hay que tratar (o utilizar) a los animales no humanos, pero sin cuestionarnos la raíz del problema, lo injusto que es seguir usándolos y considerándolos como recursos para nuestro disfrute (como si fueran una silla, un coche o un televisor)
TODOS los animales con sistema nervioso queremos vivir y disfrutar de nuestras vidas en libertad, por lo que no es justo que sigamos utilizando a los demás animales para diversión, alimentación, experimentación, ropa y complementos, etc.
A los demás animales no les importa el por qué, el dónde, o el cómo se les utiliza, solo les importa que les dejemos en paz y respetemos TODOS sus intereses, y por ello lo que necesitan es que dejemos de ser especistas y seamos veganos/as.
“Desde una edad temprana he rechazado el uso de la carne y llegará el día en que hombres como yo, verán el asesinato de animales como ven el asesinato de personas”. Leonardo Da Vinci (1452-1519)
Rechaza los espectáculos que utilizan animales: Los animales no somos objetos de entretenimiento. Los zoos, acuarios, circos, corridas de toros, caza, pesca provocan privación de libertad, sufrimiento y muerte.









