Relato de una de las activistas:
Como era de esperar, o al menos yo ya me lo imaginaba, toda la gente miraba a los carros en busca de el más bonito, pero no había nadie mirando a quienes tiraban de ellos. Eran un complemento, parte del decorado, un gran barullo de gente riendo y pasandoselo bien, sin percatarse del sufrimiento de esos individuos, porque no son humanos.
Esto es el especismo, por esta razón a nadie le pareció injusto. No se percataron de esas desgarradoras miradas de sumision y miedo, de resignación... si, resignados a una vida de esclavitud. Subidos y bajados de los remolques a la fuerza, tirando de carros bajo el miedo del golpe de varas, el gentio, el alboroto... y sintiendo la invisivilidad ante los demás. Un desfile de esclavos es lo que vi. Puede que aquí no hayan banderillas ni espadas, ni se les corte el cuello (aunque este sera su destino final), pero no hace falta ver esa manifiesta violencia. Existen otras formas de anular los derechos de un individuo por pertenecer a otra especie que no es la humana, y aquí tenemos un ejemplo más. Yo no se que les pasa exactamente por la mente, pero tiene que ser terrible estar desfilando entre un tumulto de gente y que nadie, nadie, sea capaz de ver mas alla, de ver dentro de sus ojos, que no quieren estar alli, utilizados como meras máquinas que han de funcionar como quieren otros, de lo contrario tal vez después cuando no hayan demasiados ojos mirando, serán castigados. Es lo que tiene el especismo, creemos que al no ser como nosotros, somos superiores, e igual que con la esclavitud de los negros, por esta razón deben servir y sufrir hasta el final de sus vidas, pues "para algo les damos de comer".
Tal véz algún día esto se vea como una barbaridad, como un ejemplo de las barbaras costumbres de antaño, pero por ahora allí solo hubo gente aceptando y aplaudiendo su esclavitud, como algo necesario y muy normal. Llegando a un punto de humillación que me avergonzaba de pertenecer a la especie humana, cuando la gente posaba al lado de las parejas de mulas, cabizbajas, con la miarada perdida, mientras bailaban y reían.
No señores/as, todos esos animales que desfilan, todos, son individuos que quieren vivir en paz, cada uno es único e irrepetible, con intereses propios, que sufren dolor como nosotros, y siente alegría como nosotros. Individuos sufriendo porque sus vidas han sido reducidas a instrumentos. Siempre bajo el miedo de los golpes, sufriendo sin esperanza el agotamiento, calor, el dolor, el miedo, la insensibilidad.