Por Claudia
Dentro del movimiento de liberación animal en España algunxs compañerxs creen que las acciones del ALF son inútiles completamente. No por ser inmorales sino porque se dirigen (supuestamente) solo a atacar la oferta. Según ellos solo acabar con la demanda puede acabar con la explotación animal, porque “mientras un producto se demande alguien querrá ganar dinero ofreciéndolo”.
El objetivo que busco escribiendo este artículo es demostrar, que el ALF salva vidas de muchas maneras. No voy a poner a quienes practican la acción directa ilegal por encima de quienes nos dedicamos a la difusión legal. Desde mi punto de vista las dos cosas son igual de necesarias y la compenetración y unión de todos los sectores del movimiento es imprescindible para la victoria.
Uno de los argumentos del ALF es que sus actos de sabotaje hacia quienes ofrecen el producto aumentan los costes de dicho producto. El aumento de los precios implica que haya menos clientes dispuestos a pagar, a pesar de que su concienciación por el respeto hacia los animales no haya cambiado. Si se ataca a la oferta, aumenta el precio. Si aumenta el precio, disminuyen los clientes. Si disminuyen los clientes, disminuye la explotación animal. Por eso afirmo que cualquier pérdida económica de los explotadores se traduce en un beneficio en las vidas de sus víctimas. Los animales.
Como en todo, hay objetivos en los que puede ser mucho mas efectiva esta táctica que en otros. Por ejemplo la industria cárnica está tan extendida que puede ser difícil conseguir un aumento de precios generalizado, y quizás en este caso sea mas útil destinar las energías a concienciar al consumidor. No lo se, aunque seguramente la combinación de ambos métodos sea lo mejor.
Estas compañerxs que dudan de la utilidad del ALF dicen que cerrando un laboratorio lo único que consigues es que se abra otro. Los experimentos se seguirían haciendo pero en sitios distintos. Discrepo completamente. Lxs propixs vivisectores creen que el 95 º/ de sus experimentos no sirven para nada. Casi todos ellos han sido realizados ya antes en otros laboratorios y en revistas especializadas pueden encontrar el resultado antes de empezar el experimento. Solo son artimañas burocráticas con el único fin de justificar el sueldo del/la vivisector/a.
Es cierto que si cierras un laboratorio, un porcentaje de los experimentos se harán en otro laboratorio. Se harán aquellos que lxs vivisectores/as piensen que pueden aportar algo, pero la mayoría de ellos no.
Pondré un hipotético ejemplo en el que la acción directa ilegal podría salvar vidas y evitar un gran sufrimiento. En una universidad privada de Madrid lxs estudiantes de farmacia hacen una práctica con ratas todos los años. Durante un mes le dan sustancias tóxicas y transcurrido ese tiempo le cortan el rabo desde la base. Lo analizan y buscan en él las sustancias tóxicas antes administradas. La práctica, por supuesto, es absolutamente prescindible. De hecho solo se hace en esa universidad.
Para acabar con este asesinato anual de animales hay dos soluciones. Podemos dirigirnos a la demanda, convencer a los estudiantes de que no somos quienes para acabar con la vida de un animal en nombre de la ciencia… Intentar año tras año que el máximo número de ellxs se niegue a hacer esa práctica, hasta que el profesor se vea obligado a cambiarla por otra. Otra opción mas rápida, pero mas arriesgada, sería destruir completamente el coche del profesor. Al día siguiente llamarle para explicarle el motivo de la acción y advertirle de que lo siguiente será su casa. El profesor, consciente de que esa práctica se puede sustituir por otra, la suprimirá para siempre del programa.
Durante los años 80 las tiendas de pieles en Inglaterra disminuyeron enormemente hasta el punto de que hoy apenas existen las que ofrecen pequeños pellejos de pieles en alguna prenda. No pongo en duda que muchas de ellas cerraron porque la concienciación social hizo que disminuyera el número de clientes. Pero también estoy segura de que los devastadores ataques realizados por el ALF también jugaron un papel importante. Se hizo frecuente que lxs activistas clandestinxs entrasen a la peletería como un cliente mas y escondiesen dentro del local un diminuto artefacto incendiario que se activaba por la noche.
A pesar de saber que el negocio iba a tener clientes, poca gente se aventuraría a abrir una peletería en un país en el que, con toda seguridad, iba a ser atacada de una forma u otra. Por eso, aunque no toda la población inglesa está concienciada con el tema de las pieles, es difícil encontrar a alguien que ofrezca el producto.
De la misma manera se acabó en ese país con los delfinarios. La clientela de estos lugares es casi totalmente turistica. No es que se haya convencido a todxs lxs turistas que viajan a Inglaterra. Se ha convencido a una parte de ellxs y además se ha conseguido que ese negocio ya no sea rentable.
Quienes cuestionan la utilidad de la acción directa ilegal suelen decir que estos actos nunca van dirigidos a convencer al público. Se olvidan de que muchas de las fotos y vídeos de crueldad hacia los animales con los que tratamos de atraer la atención del público solo podrían haberse conseguido ilegalmente. De hecho, en Estados Unidos ha habido células del ALF que se dedicaban exclusivamente a recoger estas imágenes para que la sociedad pudiese saber que se escondía detrás de las paredes de las granjas, los laboratorios, los circos, los zoos…
Las acciones del ALF son también una forma mas de conseguir salir en los medios de comunicación para que la gente se pueda plantear si quiere formar parte de la solución o parte del problema. Algunas liberaciones realizadas por el ALF han tenido un papel divulgativo tan importante como los de quienes nos dedicamos a la difusión. La liberación del mono Britches y el robo de unas cintas de video que mostraban a vivisectores rompiendo el cráneo a martillazos de unos monos en un laboratorio de una universidad de EE UU (creo que la universidad de Pensilvania, en 1984) consiguieron que se suspendiesen los fondos para esos experimentos. Aunque por supuesto fue necesaria la colaboración de un grupo legal por la liberación animal, que se encargó de difundir las imágenes.
Por último el ALF también puede atacar al consumidor directamente “convenciéndole” a su manera. Si alguien se entera de que el vecino va a ir a cazar al día siguiente y le pincha las ruedas del coche, impidiendo que salga a cazar, habrá salvado las vidas de todos los animales que esx mercenarix iba a matar ese día.
Ahí donde estéis. Un abrazo a todxs lxs que luchan por la liberación animal.
Claudia





